07 de dezembro de 2012

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva habló este viernes ante cerca de 600 representantes sindicales alemanes e invitados internacionales en el congreso del sindicato alemán de metalúrgicos, IG Metall, en Berlín. En un discurso espontáneo, Lula rememoró su trayectoria política, de sindicalista a presidente de la República y recordó que el movimiento sindical alemán siempre fue muy solidario con los trabajadores brasileños, desde la época de las grandes huelgas de la región del ABC paulista en los años 80.

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El Congreso Internacional “Cambiando el rumbo hacia una vida mejor” reunió mesas de debates centradas sobre todo en las salidas a la crisis y la calidad de vida de los trabajadores. Lula habló antes de los debates y el tema de su discurso fue “El camino hacia un mundo más justo”. El ex presidente defendió que el mantenimiento del empleo y el estímulo al crecimiento de los países pobres son caminos para salir de la crisis y criticó políticas de austeridad que castigan al trabajador. “Los magnates del sistema financiero, cuando ganan, no reparten las ganancias, pero cuando pierden comparten las pérdidas entre todos”. Para Lula, los políticos necesitan perderle el miedo a ejercer la democracia y a oír lo que quiere el pueblo, en lugar de priorizar el salvataje de bancos.

“América Latina vive hoy una era de paz y progreso que desde hacía mucho tiempo no vivía. Seguimos pobres y con problemas, pero hacía mucho que no teníamos este progreso, principalmente con la profundización de la democracia. Y Europa, que era una cuna de tranquilidad, vive una era nerviosa, aprensiva, sobre todo para la juventud. ¿Y por qué ha pasado eso? Porque muchos políticos han tercerizado la política. Y la política no puede ser tercerizada”.

Para Lula, el mayor legado de sus ocho años de gobierno fue la relación con la sociedad organizada y los movimientos sociales brasileños. “Me pasé parte de la vida perdiendo elección tras elección. Me cansaba, pero nunca desistí”. Cuando finalmente venció, dijo Lula que quiso mostrar a la sociedad brasileña y al mundo que un simple trabajador metalúrgico y sindicalista era capaz de ser presidente. Y no solo eso, sino que ese presidente era capaz de ayudar al país a avanzar económica y socialmente. “Yo quería probar, como presidente, que podría atender a las reivindicaciones de cuando era dirigente sindical y oposición.”

Durante sus viajes, Lula se dio cuenta – dijo – que fue uno de los únicos presidentes que habló con los trabajadores. “Hasta hoy, en muchos países, el primer pedido de los trabajadores es que yo interceda para que los presidentes los reciban”. Y recordó que, durante su gobierno, recibió a cartoneros, sin-techo y movimientos sociales, sin dejar de atender a los gobernantes extranjeros y empresarios.

Optimista, Lula dijo creer que “hasta 2020 el futuro de Brasil es de crecimiento del empleo y de las conquistas de la sociedad brasileña”. “Solo interesa a Brasil ser la quinta economía del mundo si eso sirve para mejorar la vida de las personas”, y prosiguió: “Ustedes que han conquistado este nivel de vida no tienen el derecho de quedarse quietos mientras les tratan de retirar sus derechos”.

Lula recordó además que decisiones de los encuentros del G-20 de los que participó en Londres y Seúl no han sido implementadas. Esas decisiones afirmaban que el mantenimiento del empleo y el estímulo al desarrollo de los países pobres eran cruciales para la superación de las crisis. Y sugirió un plazo más largo de ajuste fiscal para España y Grecia, alertando que ese ajuste acelerado favorece la recesión y el surgimiento de más problemas y hasta el cuestionamiento de conquistas ya alcanzadas. “Yo temo que en Europa ustedes empiecen a negar la Unión Europea. La Unión Europea es un patrimonio de la humanidad, ella ha superado 1500 años de conflictos”.

En el discurso que improvisó, que fue comentado en las mesas siguientes por políticos y sindicalistas, Lula elogió a la democracia brasileña, mencionando las decenas de conferencias realizadas en su gobierno con los más diversos segmentos de la sociedad. “Los brasileños dieron el ejemplo de que una democracia viva es mejor que una democracia en silencio. La democracia se da cuando toda la sociedad está en movimiento”.

Este viernes, Lula participa también de una charla con líderes del SPD, el partido socialdemócrata alemán, en la Fundición Friedrich Ebert.